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Un canadiense que perdió sus piernas a los cinco años debido a un problema genético llegó a la cima del Monte Kilimanjaro en Tanzania, con 5895 metros de altura, el punto más alto en África.

West Spencer, emocionado, explicó lo que sintió al estar en la cima. “En el momento en que la cumbre estaba a la vista… fue increíble. Miramos a nuestro alrededor – David, Alex y y– y nos dimos cuenta de que, después de siete días agotadores de escalada imparable, después de 20.000 pies de nuestra sangre, sudor y lágrimas (y, seamos sinceros, vómito) se había hecho lo que se hizo. Estábamos en la parte superior. El signo de la cumbre parecía casi como un espejismo”, dijo.

Agregó en la cima que “la montaña que me prometí al mundo que se subía. Los dedos y las ampollas sangrantes valieron la pena. Miré a mis dos amigos que soñaban este plan loco de mí, y me di cuenta que en realidad terminó lo que empezamos”.

Vía: Argentinos 24
Imagen: Taringa