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Escondida en el silencio de Stone Town, la centenaria «ciudad del piedra» de Zanzíbar, una pequeña vivienda destaca sobremanera del resto. «Aquí nació y vivió Farrokh Bulsara», nos revela su encargado.

A la mayoría de los lectores, quizá este nombre les provoque tan solo un cierto vacío mental. Sin embargo, tras esta denominación oficial se presenta uno de los mayores mitos musicales del siglo XX.

No es para menos. Desde hace más de tres décadas el archipiélago de Zanzíbar (una región semiautónoma de Tanzania) es el centro de peregrinaje de cualquier admirador del fallecido Freddie Mercury, líder del grupo británico Queen (o Farrokh Bulsara, para los amigos de la infancia).

¿Su resultado? Un pueblo mercantil -el swahili- que se extiende desde la frontera entre Kenia y Somalia, en el norte, a Mozambique en el sur. Durante siglos intercambiaron oro, marfil o especias con cualquiera que osase adentrarse en el océano Índico.

De esta manera, quienes elijan este destino, se perderán en una experiencia olfativa entre los bazares y mercadillos de Stone Town, invadidas por el aroma de la canela, la nuez moscada o la pimienta de los campos de especias que hacen a la esencia de las playas de Zanzíbar.

Por otro lado, tal vez tengan la posibilidad de encontrar entre la arena fina con algún miembro de la familia «cirolana mercuryi», un crustáceo exclusivo del archipiélago y denominado de esta forma en honor a Freddie Mercury. O Farrokh Bulsara para los amigos. Porque en Zanzíbar siempre es bueno cerrar el círculo swahili.

Vía: ABC
Imagen: Lugares Paradisíacos